¿Cómo salir de una depresión?

¿Cómo salir de una depresión?

Actualmente en España solamente un profesional de la salud mental especializado en la materia puede diagnosticar, es decir un médico psiquiatra.

A la hora de intervenir y tratar este diagnóstico, si es importante que sea abordado por los diferentes especialistas, ya que es un trastorno que afecta a varias áreas de la persona, y por eso debe ser guiado por cada uno de los especialistas que dominan cada ámbito.

El primer paso es reconocer y aceptar el problema y pedir ayuda, en caso de que uno por sí mismo no pueda avanzar. Cuando ya se está recibiendo la ayuda, la lucha debe ser diaria y la voluntad e intención a de salir de la persona enferma.

Empezar por lo básico es lo más fácil, por eso según el grado y la intensidad de los síntomas, lo primero es restablecer o instaurar los horarios y hábitos de comida, sueño e higiene.  A estas pautas, habrá que añadir actividad física de forma moderada regularmente, interacciones sociales y prácticas de actividades que resulten agradables para la persona.

La terapia psicológica y psicofarmacológica es otro de los grandes bloques de enfoque para una persona con depresión.

Consejos prácticos para salir de una depresión

Dormir, comer y ducharse

Puede llegar a parecer obvio, pero a muchas personas con depresión les resulta complicado mantener la higiene, preparase la comida o establecer unos horarios. Para ellos todo es un mundo, y su energía no siempre los acompaña.

Es importante dormir aproximadamente ocho horas al día, realizar entre cuatro y cinco comidas diarias, mantener una dieta saludable y variada, beber dos litros de agua al día y ducharse diariamente. Establecer un horario para seguir es una buena forma de empezar.

Actividad

La actividad física y mental es importante para una persona con depresión. Mantenerse ocupado hace que estemos alerta y con un nivel de arousal óptimo. Todo esto ayuda a que el organismo restablezca los niveles de hormonas y neurotransmisores necesarios para que los síntomas incapacitantes de la depresión disminuyan, y den paso a un estado de ánimo óptimo y beneficioso.

Practicar ejercicio físico, hacer crucigramas, ordenar, limpiar, visitar a familiares, conocer gente nueva, practicar actividades nuevas, realizar talleres y cursos, estudiar, leer, viajar, cocinar, ver películas, etc., en este sentido todo lo que se haga que consiga mantenerte activo, bienvenido sea, porque toda actividad es contraria a la depresión.

Primero hago y después me siento bien

A veces no existe la voluntad ni la energía para hacer lo que se tenía planeado, por eso, es bueno obligarse y analizar las sensaciones que asoman posteriormente.

Es como ir al gimnasio, no siempre que se acude se va con ganas, pero al terminar, se da una sensación placentera. Se puede comparar también con ir a trabajar, seguro que muchos de los días a lo largo de la vida laboral, la mayoría de las personas han acudido sin ganas al trabajo, pero una vez allí, se ha realizado la jornada y después nos hemos sentido bien. No hacen falta ganas para hacer algo, pero si la voluntad de querer hacerlo y saber el por qué se hace.

Ir poco a poco

Una de las claves de cualquier objetivo o meta es ir avanzando sin prisa, pero también sin pausa. Por eso si quieres mejorar tus síntomas de depresión debes ir poco a poco, mejor avanzar de forma segura instaurando cada cambio a su tiempo y añadiendo otros nuevos a medida que asentamos los anteriores.

Aprendemos algo, lo practicamos, lo interiorizamos y se mecaniza, una vez completado este proceso es hora de empezar de nuevo con otra rutina.

Expresar emociones

Uno de los aspectos más importantes que se pautan en el tratamiento de una depresión es la atención al estado de ánimo. Expresar lo que sientes, conocer tu interior y marcarte el reto de luchar con lo que está dentro para lograr de nuevo el control es una de las claves a trabajar interiormente.

Un diario de emociones, una terapia grupal, tratamiento psicológico de forma individual, etc., existen muchas formas de atender a las emociones que nos asaltan y a veces no comprendemos, y a priori todas son válidas y se pueden usar de manera simultánea.

Tener un grupo de apoyo

Acudir a un grupo donde se puedan conocer personas con un problema similar al nuestro, ayuda a adoptar nuevos puntos de vista y a sentir la empatía que puede llegar a transmitir alguien que ha vivido o se encuentra experimentando una situación desagradable y dolorosa como es la depresión.

El saber que no eres el único con ese problema da sensación de compañía, y de esperanza, porque siempre existen personas que ya han superado la enfermedad y te animan a lograrlo y a llegar a superar el trastorno.

Rodearte de gente

Seguro que amigos y familiares están ahí para dar su apoyo y ofrecer todo lo que puedan aportar para facilitar el proceso. Aprovecha este puente con el mundo opuesto a la depresión y no dudes en pedir lo que necesites.

Estar con gente que se preocupa por ti, interaccionar con ellos, salir, pasear, opinar acerca de diferentes temas, etc., en general mantener el contacto con otras personas previene el aislamiento que a veces supone tener depresión.

Tratamiento psicológico

En la terapia psicológica se trabajan los síntomas de cada persona.  No todas las personas que poseen depresión se pueden tratar del mismo modo, porque no todas las personas son iguales ni poseen las mismas características.

Los tratamientos deben ser personalizados y adaptados a cada caso en particular. Ya que, aunque existan unas similitudes entre los diferentes casos diagnosticados con depresión, también existen unas diferencias, y están son de especial importancia para trabajar.

A nivel cognitivo y conductual se deben establecer cambios en la persona, de manera que ello provoque cambios a nivel interior, en el organismo y a simple vista, en la forma en la que se comporta y en la que se relaciona.

Trabajar con los familiares de la persona con depresión ayuda a que estos se conviertan en un punto de apoyo más para ayudar a la persona enferma.

Ser flexible con uno mismo, ya que existen muchos días en los que la carga de la vida nos puede llegar a superar a todos, no solo a las personas con un diagnóstico de depresión. Querer salir, tener una vida plena y sentirse bien. El sentido del humor, darse un caprichito de vez en cuando y la fuerza de voluntad. Una buena actitud ante un diagnóstico de depresión, querer salir del pozo negro y estar dispuesto a buscar ayuda cuando sea necesario, para que tu vida, esta vida, sea una buena vida, a pesar de las adversidades.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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