Dependencia emocional

dependencia emocional

¿Qué es la dependencia emocional?

La dependencia emocional se da cuando una persona no es totalmente autónoma en lo que se refiere a sus emociones, sentimientos y toma de decisiones. Esto se da mucho en las relaciones de pareja, se establece un vínculo muy fuerte, y de manera inconsciente se delega en la pareja la gestión del tiempo libre, la toma de decisiones, el estado de ánimo, etc.

Las personas que suelen tener este tipo de problemas en su autonomía personal acuden a consulta psicológica por problemas a consecuencias de esta dependencia, no se sienten bien consigo mismos, no se sienten ni son libres realmente en sus elecciones y no suelen saber cómo se sienten ya que su referencia es la persona de la que dependen.

La dependencia emocional esconde una falta de autoestima, una carencia en el desarrollo afectivo y emocional. Se manifiesta en muchos ámbitos de la vida como son el laboral, afectivo, sexual, social, etc.

La persona con dependencia emocional no solo depende de otra persona, sino que es controlada por ella. En la mayoría de los casos la persona que controla suele ser la pareja, pero no siempre es así, ya que a veces puede ser un amigo o un familiar, entre otros.

El miedo a perder a la persona es tremendo, la necesidad que estas personas tienen del otro es tan grande que apenas se plantean una vida sin ellas. Anteponiendo los deseos y necesidades del otro siempre, van perdiendo su parcela de libertad pagando así el coste que eso supone.

La actitud de la persona dependiente emocionalmente va dirigida ante todo a no perder a esa persona de la que depende, en mantener el vínculo y no separarse de ella nunca, y para ello suelen hacer todo lo siguiente:

  1. Evitar todo desacuerdo o conflicto, dando la razón en todo momento
  2. Satisfacer los deseos del otro siendo lo más generoso posible y esforzándose al máximo por estar pendiente y atento
  3. Suelen ser muy sumisos
  4. Complacen siempre a los demás
  5. Anteponen las necesidades del otro siempre a las propias

En las personas dependientes existe un patrón de necesidades emocionales que no están cubiertas, bien porque la persona no ha desarrollado habilidades propias para ello o por dificultades o adversidades que han podido dificultar dicho camino. Estas carencias se intentan cubrir, para que de alguna manera se cree un mecanismo de defensa, y poder adaptarse, pero al ser una dinámica disfuncional ya de base, el cubrirla con un método que no favorece el desarrollo personal crea consecuencias negativas para la persona, como la baja autoestima, la pérdida de libertad personal, la disminución en la autonomía, permanecer junto a una persona por miedo a no estar solo, etc.

Cuando hablamos de estos patrones de comportamiento que realizan las personas dependientes emocionales, no hay que confundirlos con las circunstancias normales que se dan en otras relaciones de amistad o de pareja.

Lo normal es que toda persona sana mentalmente, tenga en cuenta los puntos de vista y las opiniones de los seres que les rodean, sobre todo con los familiares y amigos más allegados, con la pareja, etc., pero cuando describimos la manera de actuar de este tipo de personas nos referimos a que, para todo tipo de decisiones, ya sean más o menos importantes necesitan no que las demás personas les aconsejen sino que sean éstas las que tomen las decisiones directamente por ellos. Así tanto en las trivialidades como en otros aspectos miran al otro para seguirle.

La falta de autoestima y crecimiento personal hace que las personas dependientes emocionalmente no sigan sus criterios ni sepan elegir las directrices basándose en sus pensamientos y experiencias, la inseguridad les bloquea y les hace dudar de todo, por eso seguir a otros es el camino más fácil para ellos. Esto unido al miedo a la soledad que llevan como lastre, hacen fomentar todos los comportamientos que se dirijan a seguir manteniendo a esa persona como guía.

La dependencia emocional hace que la persona dependiente viva bajo la sombra de su pareja, familiar o amigo como intento para evitar sentir un vacío o carencia que no ha podido ser cubierta por él mismo. Es importante al tratar psicológicamente a estas personas centrarse en la autoestima y en sus sentimientos de incapacidad e inseguridad, para poder invertir estas características y transformarlas en niveles similares a los de una persona sana y estable emocionalmente.

Suele ser más frecuente que se dé la dependencia emocional en mujeres que en hombres, y sus consecuencias son similares para ambos, muy negativas y repercuten sobre todo en la autoestima y seguridad.

Causas

A veces es frecuente que detrás de estas características no solo haya una dependencia emocional, sino que se escondan también trastornos psicológicos, tras estos comportamientos sumisos y de subordinación. Esta dependencia emocional puede producir todo tipo de consecuencias negativas en la persona y en su entorno.

Varias son las causas que pueden desembocar en que una persona se convierta en dependiente emocional, como pueden ser los problemas y alteraciones de tipo familiares, sociales, la inestabilidad prolongada en alguna área, la baja autoestima, el miedo a los cambios, la baja tolerancia a la frustración, carencias afectivas por parte de los padres y/o cuidadores, haber tenido modelos de dependencia en las figuras cercanas con las que han convivido, valores rígidos, etc.

No es necesario haber tenido problemas en todos estos aspectos, ya que depende también de las características personales que definan a la persona, las cuales se unen a estos factores que no son los idóneos, y se produce así una alta probabilidad de que la persona desarrolle estos síntomas.

Reconocer a una persona dependiente emocionalmente

La persona dependiente emocionalmente se puede reconocer fácilmente por su inseguridad, su obsesión por encontrar pareja o mantenerla a toda costa en caso de que la tenga, sentimientos depresivos tras una ruptura, ansiedad por separación, baja autoestima, control excesivo de la pareja o persona de la que depende, una gran necesidad de aprobación, miedo a la soledad, búsqueda de personas dominantes y fuertes, etc.

Suelen tener una gran necesidad de vivir en pareja, ya que esto les ofrece una seguridad que por sí solos no poseen y fomenta aún más el “encarcelamiento emocional” de la persona dependiente. Normalmente, la persona de la que dependen suele ser su pareja, y en la elección de esta pareja no se sopesan las características de esa persona sino el estar con alguien, el conseguir que esa persona siga a su lado y sea su faro en todo momento.

En lo referente al estado de ánimo y emociones dejan que las personas de las que dependen proyecten sus sentimientos y ellos lo interiorizan como suyos, se contagian de las emociones de ellos y las hacen suyas, ya sean más positivas o negativas. Dependiendo de cómo se muestren ellos así imitan ellos sus mismos comportamientos.

Consecuencias

Una relación, del tipo que sea, no igualatoria provoca consecuencias negativas y trastornos de todo tipo, si no se corrige a tiempo. Síntomas como el estrés, ansiedad, depresión y obsesiones, pueden asaltar a la persona provocando daños en los aspectos mencionados anteriormente y crear un cuadro difícil de redireccionar.

La infravaloración que se puede llegar a sentir frente a la pareja a la que suelen idealizar, les hace restar valor a ellas misma dándole más poder al otro, es decir, a su pareja, dotándola de más seguridad y superioridad.

En importante resaltar que en el juego de la dependencia emocional se prestan ambos miembros de la pareja, tanto el que domina, que también esconde problemas emocionales bajo esa máscara de creer ser superior a la persona dependiente, como la persona que adopta el rol de sumisión.

La dependencia emocional tiene un alto coste para la persona que lo sufre, por eso el apoyo psicológico profesional es fundamental para lidiar con estas conductas, conocer las razones y necesidades que llevan a mantener este tipo de comportamientos es fundamental para poder tratar las consecuencias, y ser conscientes de que proponerse cambios conductuales más adecuados y beneficiosos aportará un gran cambio y mejoría a uno mismo, generando una autoestima más adecuada y unas relaciones más positivas, entre otros aspectos.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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