Estrategias de afrontamiento ante el estrés

Estrategias de afrontamiento ante el estrés

Las estrategias de afrontamiento son herramientas psicológicas que se usan para luchar contra el estrés y contra los momentos negativos de la vida con los que en ocasiones debemos convivir.

Apoyarse en los amigos, familia, pareja, desahogarse, intentar buscar un aspecto positivo dentro de todo lo negativo, etc. Todo aquello que ayude a la persona a sobrellevar el problema será bienvenido.

Cada persona aprende a afrontar los problemas de manera diferente, dependiendo de sus características, biología, historia de vida, experiencias, etc. Las estrategias de afrontamiento son las diferentes formas en las que las personas se enfrentan a los sucesos estresantes.

Las estrategias de afrontamiento son aquellos esfuerzos cognitivos y conductuales, que hacemos para manejar, reducir, minimizar, controlar o tolerar las situaciones que sean causantes de generarnos estrés. Influyen en la manera en la que regulamos las emociones, y, por consiguiente, en nuestro estado psicológico.

¿Qué es el afrontamiento?

El afrontamiento a nivel general se refiere a todo el conjunto de estrategias que una persona puede llegar a poner en práctica ante las demandas difíciles del ambiente. Estas estrategias pueden ser cognitivas, físicas y también conductuales.

El afrontamiento del estrés no es más que una respuesta de adaptación para minimizar el estrés y sus consecuencias, derivadas de aquellas situaciones difíciles.

La capacidad de afrontar incluye no solo la resolución de problemas y la puesta en marcha de toma de decisiones, sino también se refiere a la capacidad idónea de la gestión emocional ante los problemas.

El afrontamiento se refiere, de forma general, a la agrupación de pensamientos y acciones que capacitan a las personas a manejar situaciones difíciles.

Trucos para afrontar el estrés

Hacer ejercicio, leer, realizar tareas pendientes en casa, técnicas de relajación, practicar yoga, mantener una dieta alimentaria adecuada, realizarse un masaje, organizar el tiempo, practicar distintos tipos de respiraciones, desempeñar actuaciones creativas, retomar estudios, hacer cursos formativos, etc.

Todas aquellas actividades que te puedan hacer desconectar y pasar un momento agradable, te harán afrontar con más fuerza los acontecimientos difíciles de la vida.

Como cada persona es única y posee sus características, a nivel individual se tienen actividades y tareas que resultan más agradables que otras, así como también existen cosas que hacen que alguien esté más calmado y tranquilo. Pero sí que a nivel general, el listado anterior suele hacer que la mayoría de las personas se sientan mejor.

Formas de afrontamiento

Las diferentes formas en las que se pueden afrontar el estrés en general, independientemente de la situación o situaciones que lo hayan provocado, se encuadran dentro de respuestas conductuales, cognitivas y emocionales.

Los pensamientos y acciones que se dirijan a superar, resolver y/o adaptarse ante las adversidades, son consideradas estrategias a modo de escudo frente a los retos y adversidades.

Cada persona tiene un estilo de afrontamiento o una manera de resolver estas adversidades en base a la unión de aspectos individuales de su personalidad, recursos, experiencias, y del resultado de esta unión surge la predisposición para desarrollar una u otra estrategia.

Ahora bien, afrontar una situación con estrategias propias no quiere decir que se haga de manera correcta. A veces hemos seguido un patrón de afrontamiento durante años,  el cual puede que haya ido unido a la creencia de que esa es la mejor forma de hacerlo, y puede que así sea, pero si no nos encontramos abiertos a otras posibilidades no tenemos la opción de compararlo con otras formas de afrontamiento. Esto sucede en los estilos de afrontamiento no adaptativos.

Estilos de afrontamiento adaptativos y desadaptativos

Hay estrategias que pueden ser eficaces en algunas situaciones y no tanto en otras. Por eso se hace la distinción entre aquellas respuestas puestas en práctica, que van enfocadas a la adaptación y aquellas que no.

Por ejemplo, alguien con miedo a volar, puede haber desarrollado durante toda su vida una conducta de evitación ante la situación de coger un vuelo para realizar un viaje a otro país, y puede que ello no le haya supuesto ningún tipo de problema. Pero se puede ver ante un mandato laboral obligado a realizar un vuelo, y ante dicha situación, su estrategia de afrontamiento sería muy desadaptativa.

Existen estrategias de afrontamiento centradas en el problema o centradas en la emoción. Se definen aquellas estrategias de afrontamiento que van dirigidas al problema como las que intentan resolver las dificultades de la forma más lógica posible, planteando todas las posibilidades viables y desarrollando un plan de actuación concreto para cada camino posible. Por el contrario, las estrategias de afrontamiento centradas en la emoción se basan en las respuestas emocionales ante las diferentes situaciones.

Eficacia de las estrategias de afrontamiento

Todas las estrategias de afrontamiento, incluso aquellas que se consideran desadaptativas, pueden llegar a tener una función y una utilidad.

Como hemos dicho ya anteriormente, cada persona usa unas estrategias de afrontamiento, de hecho, con el paso del tiempo y a medida que nos van ocurriendo vivencias, vamos descubriendo cuales nos son demás ayuda y cuales por el contrario no.

Cuanto mayor sea el abanico de estrategias de las que dispongamos mayor será la probabilidad de afrontar de manera más exitosa la adversidad y los problemas.

Aquellas estrategias que proporcionan un afrontamiento de forma más activa ante las situaciones estresantes y/o negativas, se consideran más efectivas, tanto para hacer frente a los estímulos que alteran como para la propia persona, por la manera en la que se elige responder a ello.

Tratar de no hacer más dramática la situación, intentar mantener el control, valorar las opciones y las consecuencias, sopesar el beneficio o daño que puede resultar de cada elección posible, tener fe y confiar en nuestras capacidades, pedir ayuda, admitir que somos humanos y erramos, aceptar nuestros límites, etc., estos son aspectos muy destacables en todo afrontamiento vital, se ha de intentar llevarlos a la práctica y utilizarlos cada vez que sea posible, tenerlos en cuenta y siempre presentes nos ayudarán emocionalmente y cognitivamente.

No existe ninguna fórmula mágica para tener siempre una capacidad excepcional de afrontamiento, habrá momentos en los que la situación nos supere si o si, pero pasado un tiempo de procesamiento y asimilación, usar las estrategias de afrontamiento ayuda notablemente a sentirse mejor.

Recuerda buscar apoyo y centrarte en la solución el problema, ya que son los objetivos primordiales en estos casos, cuida tu bienestar emocional y no intentes evitar enfrentarte de forma permanente.

Si quieres trabajar y desarrollar tus estrategias de afrontamiento, empieza a buscar ayuda psicológica con un profesional.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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