Insatisfacción crónica

Insatisfacción crónica

Existen personas permanentemente insatisfechas, con su vida, familia, amigos, etc., es decir a nivel general. Les cuesta mucho sentir alegría o sentirse bien y contento en términos generales. Un estado de tristeza constante les impide disfrutar de las cosas buenas y alegrarse cuando les ocurre algo positivo.

Es normal sentir días en los que uno no se encuentra bien emocionalmente. Situaciones que nos hacen sentirnos agotados y sin fuerzas para lograr apreciar algo positivo en todo lo que nos ocurre. Pero la insatisfacción crónica de la que hablamos aquí es algo que impregna todos los días y todos los momentos de estas personas que lo sufren.

Tampoco nos referimos a los síntomas de un trastorno depresivo, ya que una persona con insatisfacción crónica suele mantener una tristeza estable pero no intensa ni unida a otros criterios que hacen definir a los trastornos del estado de ánimo.

Se trata más bien de un rasgo de la personalidad, una característica de la forma de ser, algo interno de algunas personas, que se mantiene de forma constante, mientras que, en otras personas sin esa característica, la alternancia entre estar insatisfecho y estar satisfecho está equilibrada.

A veces para no hundirse es necesario valorar y sacar las cosas buenas, como por ejemplo contemplar como un regalo tener salud, un techo, amigos, familia que te apoya, una pareja con la que contar, et. No hay que olvidar que, por desgracia, la tendencia del ser humano suele inclinarse a lo negativo, a lo que atormenta, y a lo que suele hacer daño, es una lucha constante pero no hay que ceder ante ello, ya que si no estaremos perdidos.

¿Cómo saber si tengo insatisfacción crónica?

Los expertos en salud mental mantienen que hay una creencia errónea popularizada en los últimos tiempos, la cual promulga que hay que ser perfectos en todo lo que se haga y en todo lo que uno se preponga, así como también en el aspecto físico, así que cuando hay algo, por minúsculo que sea, que no nos guste o que no les guste a los demás, puede sobrevenir este estado de insatisfacción.

La realidad es que ningún ser humano puede ser prefecto, en todo, nadie. Eso no es posible, y aunque es algo que en el fondo todos sabemos, las modas y las tendencias a veces hacen tambalear este pilar de verdad universal acerca de los seres humanos.

Los síntomas más frecuentes y destacables de la insatisfacción crónica son:

  • >Buscar la perfección siempre en todo
  • No permitirse errores
  • Marcarse objetivos y metas irrealistas
  • Baja tolerancia a la frustración y al fracaso
  • Auto exigirse demasiado
  • Quejarse de forma sistemática
  • No valorarse

El fenómeno de las redes sociales nos hace tender a compararnos con personajes famosos y con otras personas similares a nosotros, pero bajo un prisma que no siempre es real, como ocurre con aquello que se publica en los muros de las aplicaciones e intenta pintar aquellos momentos más felices y placenteros, y también reales, pero no constantes ni duraderos. El cerebro retiene una imagen de felicidad y se compara, y salimos muy por debajo de esa muestra de felicidad que los demás ofrecen día a día.

Si nunca das las gracias por lo que tienes, simplemente no le das valor a nada y no sabes ver el lado positivo cuando otros a tu alrededor encuentran un grano de positivismo al que poder agarrase, puede que tengas insatisfacción crónica.

Las personas con insatisfacción crónica pueden sufrir problemas a consecuencia de estos síntomas como depresión, ansiedad, obsesiones y otros trastornos psicológicos.

Estos síntomas en cualquier caso hacen minimizar la autoestima y el desarrollo emocional de todas las personas, por lo que no es nada recomendable fomentar esta actitud, ya que no ayuda a al desarrollo de fortalezas ni a la percepción de afrontamiento, además de que suele ser cansado para la gente que se encuentra alrededor.

¿En qué consiste el tratamiento psicológico para la insatisfacción crónica?

Lo primero es querer arreglar el problema, por tanto, hay que reconocer que se padece una cierta disfunción o un patrón que no nos está beneficiando. Si existe una premisa en esta vida es que nosotros somos dueños de nuestros actos y de nuestro comportamiento, decidimos y elegimos actuar libremente, usando nuestras estrategias y armas, por tanto, en última instancia somos los responsables de lo que nos sucede en un porcentaje muy alto.

Se puede dar el caso de que la persona no sea capaz de ver el problema y sean las personas de su alrededor los que le aconsejen, y le recomienden a buscar ayuda profesional, pero no suele existir mucho porcentaje de éxito en estos casos, ya que este tipo de perfiles suelen culpar de su actitud a todos aquellos factores externos que se puedan imaginar, y no reconocen su parte de responsabilidad en lo que respecta al problema, ni consideran forma alguna de poder arreglarlo, ya que su percepción de control es muy baja.

Es difícil que uno por sí solo sin ayuda profesional cambie un patrón de comportamiento o de pensamiento, el cual lleva usando muchos años, aunque no es del todo imposible, pero es más fácil contar con alguien experto en el tema que sepa intervenir y aclare los puntos a los que se quiera llegar y cómo hacerlo.

Pautas a seguir e interiorizar:

  • Marcarse metas coherentes, que vayan acorde con nuestras capacidades y con nuestra posibilidad de entrega y esfuerzo
  • Establecer el hábito de agradecer cada día, por aquello que podamos tener o no tener y nos facilite el bienestar
  • Apoyarse en aquellos que nos ayudan, y acoger de forma agradecida el ofrecimiento de las personas que nos quieren y se preocupan por nosotros
  • Establecer rutinas de actividades agradables, que nos hacen disfrutar y sentirnos bien, siempre que podamos, si es a diario mejor que mejor, por ejemplo, cada día realizar una actividad que nos apasione, y que nos haga sentirnos bien
  • Apoyo profesional si es necesario, si se lleva mucho tiempo en esta situación y no hay avances, será necesario acudir a un profesional de salud mental y ponerse en manos de un tratamiento que nos ayude a avanzar y a paliar al máximo esa sensación de insatisfacción crónica

Es necesario evaluar aquello que está en nuestra mano cambiar, así como aquello que no lo está, y dentro de lo primero actuar modificando en la medida de lo posible, para que ambas partes se equilibren proporcionalmente.

Esta es una tarea de entrenamiento cognitivo, que va adjunta a una actitud y a una visión de intentar no amargarse la vida demasiado, o no más de lo que se debe. Se trabaja aprendiendo a ver la realidad, pero valorando las partes positivas junto con las partes negativas.

De manera que, por ejemplo, no podemos cambiar a las personas ni elegir su comportamiento, pero si está en nuestra mano elegir qué relación queremos tener con ellas, qué límites deseamos establecer con ellas y qué queremos compartir con ellas.

No podemos cambiar a nuestro jefe, pero si podemos cambiar de actitud con él si nos sentimos intimidados o plantearnos cambiar de departamento si existe la posibilidad o cambiar de trabajo, trabajar estrategias, etc., pero no seguir en lo mismo quejándome sin hacer nada, ya que siempre podemos hacer algo.

Como siempre el primer paso para cambiar algo es admitir que existe un problema, y una vez aceptado esto, intentar cambiar las cosas en la medida de lo posible. La ayuda de un psicólogo especialista en el comportamiento te ayudará a que el proceso sea más fácil y el objetivo se cumpla antes.

Recuerda que en tu mano está cambiar aquello que te está impidiendo gozar de un estado pleno de bienestar, aceptando ciertos impedimentos con los que nunca vamos a estar de acuerdo. Trabajar de manera activa es la forma más eficaz de contrarrestar con la queja constante, y lidiar con el negativismo que a veces se adueña de nosotros.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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