¿Qué es y qué trata la parálisis del sueño?

parálisis del sueño

La parálisis del sueño se considera una parasomnia, la cual se define como un trastorno del sueño, siendo dificultades que afectan al sueño y a sus fases.

La fase REM es una etapa que se da en el proceso del sueño, también llamado sueño paradójico. Es la fase en la que soñamos, y el momento en el que el cerebro está en su punto de máxima actividad. Por el contrario, el sistema muscular se encuentra en un estado de parálisis que impide el movimiento, y es ahí donde se producen los sueños.

En esta parálisis del sueño se produce un episodio mixto en el que la persona no puede moverse ni puede hablar, ya que es algo que va inherente a esta etapa, pero si es capaz de percibir cosas.

¿Por qué se da la parálisis del sueño?

Cualquier persona puede ser susceptible de sufrir la parálisis del sueño a la que nos referimos en este artículo. El estar atravesando un periodo de intenso estrés, una alteración en el ritmo circadiano del ciclo vigilia-sueño, una falta de sueño importante, entre otros, pueden ser provocadores de que ocurra esta situación. Existen estudios en los que se indica que en torno al 20% de la población puede experimentar episodios aislados de parálisis de sueño, incluso sin tener ninguno de los aspectos identificados como detonantes, por ejemplo, sin sufrir estrés.

Cuando estamos sometidos a periodos de mucho estrés y tensión, se da una sobreexcitación de la circuitería cerebral, y ello puede dar lugar a pesadillas en las que la persona perciba cierta realidad y pueden darse despertares bruscos y parciales.

Un periodo de activación muy intenso de manera constante, además de impedir un sueño reparador que ofrezca sensación de descanso, puede contribuir a la parálisis del sueño. Dormir pocas horas, turnos rotatorios en el trabajo que fuercen a tener hábitos irregulares, experiencias traumáticas y estresantes, etc., pueden provocar este estado.

Existen hipótesis que proponen una alteración funcional del lóbulo parietal superior derecho junto con un desequilibrio en la unión temporoparietal, estas zonas se encargan del lenguaje, expresión facial y movimientos no verbales, en su mayoría. Por tanto, un mal funcionamiento en estas áreas puede generar la sensación de ver cosas extrañas, como a una persona o animal en mitad de la noche en tu habitación, durante un despertar.

Cómo se describe una parálisis del sueño

Puede tener lugar en el momento de dormirse o también al despertar, dura tan solo unos minutos, y se pueden dar alucinaciones y experiencias sensoriales. Las alucinaciones se clasifican en hipnagógicas, si tienen lugar en el momento de dormirse, o hipnapómpicas, si se suceden al despertar.

Los relatos de las personas que han experimentado estas sensaciones producidas durante el sueño se pueden clasificar en tres bloques:

  1. Las personas que sienten que existe alguien más en la habitación o en el espacio donde duermen, y esta sensación suele estar acompañada de una connotación malvada. La presencia que se intuye suele ser similar a un fantasma o un extraterrestre, y se manifiesta junto con alucinaciones.
  2. Hay personas que notan como son tocados, de manera brusca o notan presión en alguna zona del cuerpo, como por ejemplo en el pecho impidiendo que la respiración se desarrolle con normalidad, o a veces tocamientos de tipo sexual.
  3. Por último, existen personas que experimentan sensaciones como flotar o volar, o similares a encontrarse fuera del propio cuerpo.

¿Cómo tratar una parálisis del sueño?

En primer lugar, siempre es conveniente descartar una causa médica, como una enfermedad física y realizar un estudio del sueño en profundidad por especialistas en el tema, el cual descarte algún problema principal que sea causa de estas manifestaciones, como puede ser un tumor o un desequilibrio hormonal.

En el ámbito psicológico se puede optar por las siguientes opciones:

Psicoeducación:

Tener toda la información posible acerca del tema, saber que se trata de algo que aunque no esté muy normalizado, se contempla como una especie de respuesta del cuerpo, y entender con ello que no es algo peligroso y que no entraña ningún tipo de problema fisiológicamente, ya que durante los episodios de parálisis del sueño la persona sigue respirando con normalidad, y todos los órganos funcionan perfectamente. La duración de estos episodios es muy corta, tan solo duran unos minutos, y los síntomas desaparecen de forma espontánea tras ese tiempo.

Establecer rutinas horarias:

En la medida en la que sea posible, mantener un mismo horario para levantarse e ir a dormir propicia una estabilidad en el ritmo circadiano del ciclo vigilia y sueño, reduciendo la aparición de los episodios de parálisis del sueño.

Evitar la automedicación:

Muchas personas cuando notan que no duermen de forma adecuada emplean el uso de fármacos como las benzodiacepinas por su cuenta, de forma individual, por recomendación de personas de su entorno o por la información que se expone en las redes sociales.

El uso de fármacos en este y en todos los casos, debe hacerse siempre bajo recomendación médica, ya que no todas las personas poseemos las mismas características y lo que a unas les puede ayudar a otras sin embargo no, o al principio se puede notar una mejoría en el problema de forma muy visible, pero se pueden producir efectos secundarios negativos a medio-largo plazo.

No mermar las horas de sueño:

Si dormimos mal y pocas horas día tras día, no nos despertamos descansados, porque el cuerpo no llega a completar las fases necesarias para que el ciclo se haga en su totalidad y cumpla su función, que es, entre otros aspectos, la de recuperar fuerzas y asentar los conocimientos y experiencias dados durante el día.

Cuidar la alimentación:

El tipo de alimentación que mantenemos a lo largo del día influye en todo nuestro organismo, así mismo, también lo hace en los periodos de sueño. Cenar de forma ligera o alternar periodos de ayuno, ayuda a que el sueño sea de más calidad.

Practicar ejercicio de forma regular: Técnicas de relajación:

Las técnicas de entrenamiento en relajación pueden ayudarte a obtener beneficios en este sentido y no tener miedo a dormir. Una relajación profunda justo antes de dormir aporta muchos beneficios al sueño y al descanso nocturno.

Si estás notando algunos de estos síntomas y tu sueño ha disminuido de calidad, contacta con un profesional lo antes posible. Un tratamiento adecuado hará que el problema se resuelva de forma rápida y segura.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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