Qué es la amaxofobia

Qué es la amaxofobia

La amaxofobia es el pánico a conducir. Muchas personas lo pasan mal al volante, sufren de ansiedad y lo evitan siempre que pueden. Pero en el caso de la amaxofobia las emociones son algo más fuertes e intensas.

A veces debido a una mala experiencia conduciendo, se crea una asociación muy negativa. Se evita volver a conducir y esto puede generar unos niveles de estrés muy elevados al pensar en volver a conducir.

No es muy normal que se de la amaxofobia, lo normal es que se suela dar cierto miedo al principio cuando empezamos a conducir, y somos novatos. Pero poco a poco vamos cogiendo experiencia y seguridad al volante, hasta que llegamos a normalizar y a automatizar la tarea de conducir.

También es importante señalar que no ocurre lo mismo en grandes ciudades, como por ejemplo, Madrid, que en un pueblo más aislado y con menos movimiento. Ya que el ambiente condiciona mucho, así como las habilidades que cada uno posea.

Más de la mitad de las personas con amaxofobia conducen de forma muy esporádica, suelen hacerlo acompañados y evitar las autovías o la conducción nocturna.

La amaxofobia es un trastorno psicológico que se encuadra dentro de las fobias. Las personas que lo padecen sufren de frustración, impotencia, ansiedad y sentimientos de fracaso. Algunas de estas personas sí que conducen aunque sea de forma muy puntual, pero cuando lo hacen, lo pasan realmente mal, sienten vértigos, taquicardias, sudores, temblores, etc.

Aunque existan personas que no tengan un diagnóstico, pueden sufrir de amaxofobia, lo que ocurre es que muchas de ellas se pueden sentir avergonzadas al contarlo o pueden ser  reacias a buscar ayuda y simplemente se acostumbran a no conducir.

Si  tienes verdadero pánico a conducir, y sufres una especie de crisis de ansiedad cada vez que te enfrentas al volante, busca ayuda psicológica de inmediato, un abordaje adecuado puede acabar con esas sensaciones desagradables, y ayudarte a superarlo.

Cómo se produce la amaxofobia

Por norma general afecta a personas que poseen cierta dificultad con el control de impulsos, suelen ser inseguras y tener un estado de ánimo bastante fluctuante. Pero todos somos susceptibles de sufrir estos síntomas, en algún momento de nuestra vida, existiendo personas más predispuestas a ello que otras.

Puede darse en personas que hayan tenido una mala experiencia conduciendo, como por ejemplo haberse visto envuelto en un accidente y en aquellas que hayan estado un periodo de tiempo muy largo sin conducir, y hayan desarrollado miedo. También es más probable que se dé en personas con dificultades para mantener la atención o en aquellas que tienen cierto problema para coordinar ciertas tareas al mismo tiempo.

A raíz de la experiencia traumática la persona desarrolla el miedo, y cada vez que se da una asociación con ese hecho, la persona empieza a sentir los síntomas. Se trata de un círculo vicioso difícil de parar si no se busca ayuda.

Se dice que hay cosas que son como montar en bici, que aunque lleves mucho tiempo sin practicarlas no se olvidan. En realidad el cerebro cada vez que aprende una tarea, necesita un proceso para interiorizarla, y cuando este proceso está completado, se vuelve mecánica. Eso ocurre con la conducción, al principio nos cuesta mucho estar pendientes al volante, los intermitentes, los espejos retrovisores, los pasos de cebra, los pedales, los peatones, etc., y todo prácticamente a la vez. Pero conforme nos vamos exponiendo a ello, vamos adquiriendo habilidades y todo se va volviendo cada vez más automático.

Hay gente que si no termina de completar dicho proceso, no llega a automatizar la tarea, y siempre tiene las mismas emociones de nerviosismo que al principio, cuando se es novato.

La respuesta de huir es la que de forma innata ofrece el organismo, ante un estímulo negativo, por ello el tratamiento como en cualquier fobia consiste en la exposición gradual y progresiva al estímulo negativo y en afrontar los síntomas.

Síntomas de la amaxofobia

Tras el desencadenante que ha provocado los síntomas, como puede ser un accidente de tráfico o una experiencia muy traumática de bloqueo en plena autovía, entre otros, el organismo desarrolla unos síntomas que tendrán lugar siempre que se piense en repetir dicha experiencia, o en realizar algo similar.

Ante la idea de conducir, la gente que sufre de este trastorno siente las siguientes manifestaciones:

  • Reacción fóbica intensa, automática, de escapar y librarse de conducir
  • Sensación de miedo intenso, incontrolable, que te domina
  • Pensamientos de que si conduzco voy a tener una accidente, voy a atropellar a alguien, o algo malo va a pasar
  • Reacción desproporcionada negativa emocionalmente ante la idea de conducir
  • Nerviosismo extremo y  ansiedad
  • A nivel físico, suelen surgir sudoración, temblores, vértigos, ganas de vomitar, mareos, llanto, etc.

Tratamiento

La amaxofobia es un problema psicológico, como muchos otros, que se puede tratar. Su tratamiento consiste en exponer a la persona a la fobia, que en este caso es el miedo a conducir.

Cada persona posee sus peculiaridades y avanza a su ritmo, por ello, partiendo de que la idea básica es exponerse al miedo a conducir, los tratamientos deben estar adaptados a cada caso en concreto, para que cada uno avance a su ritmo, según sus características y su situación. Hay personas que pueden querer superar esta fobia porque necesitan conducir cada día para ir al trabajo, ya que la ubicación de su domicilio no se encuentra bien comunicada con el transporte público, y otras sin embargo, pueden no tener un objetivo más allá que el de querer superarse a sí mismo y vencer sus miedos.

A nivel cognitivo es importante trabajar el miedo y los pensamientos que acompañan a esos miedos. Racionalizar los pensamientos negativos y contrastarlos con la realidad, observando como todos nos enfrentamos cada día a ellos, y cómo hacer para que nos  limiten lo menos posible.

El autocontrol emocional ayuda a calmarnos ante los síntomas. Conocer las emociones y sentimientos que nos impiden realizar la actividad con normalidad, comprendiendo el por qué las sentimos, y aceptándolas. Contrarrestar esos pensamientos que lo único que hacen es aumentar los síntomas, con aquellos que nos pueden ayudar avanzar, como pensar que se trata de un problema el cual podemos superar. Aprender a identificar lo que sentimos es el primer paso para desarrollar las estrategias apropiadas que nos harán luchar contra la fobia.

Practicar, practicar y practicar, todo lo que se pueda, es clave. Muchas de las personas que padecen de amaxofobia, tienen dificultades en ciertas habilidades relacionadas con la conducción, por ello, practicar y entrenar la conducción es una de las cosas que más seguridad y tablas aportan al desarrollo de las habilidades que se emplean en esa conducta.

Conducir en una de las experiencias que más libertad y autonomía proporcionan al ser humano. Si ves que puedes haber desarrollado algún tipo de miedo o de sensación negativa, que te lleva a evitar la conducción o a sufrir ciertas sensaciones desagradables cuando te pones al volante, no dudes en ponerte en manos de los profesionales de la salud mental para poder tratarlo.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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