¿Qué es la asertividad?

¿Qué es la asertividad?

Se habla mucho actualmente de la asertividad, en todos los ámbitos, pero no todos saben definirla correctamente. La asertividad en uno de los elementos fundamentales dentro de la psicología, en concreto, en lo que a la comunicación se refiere. Debería estar presente en todas las relaciones, aunque lo cierto es que ni todos saben emplearla ni tampoco ponerla en práctica. Es más, algunas personas ni siquiera la poseen, pero lo bueno es que se puede aprender.

Cuando hablamos de asertividad nos referimos a un conjunto de habilidades sociales y de comunicación que sostienen un cierto equilibrio entre el respeto que moralmente se aconseja tener con los demás, y la ética a tener en cuenta con uno mismo.

Gracias a la asertividad podemos defender nuestros límites, opiniones, espacio, creencias, etc., sin interferir de manera dañina en los límites de los demás.

Lo ideal es que una persona sana psicológicamente defienda sus intereses sin dañar los de los demás, que sea sincero pero no ofensivo y que no se boicotee por agradar a los demás. Aunque como en todo siempre existen excepciones.

Se puede decir que una persona asertiva es aquella que expresa lo que piensa y sabe, en la medida en que lo cree oportuno, pero no de cualquier forma, sino de manera que esto se adapte a las necesidades. Si algo de lo que desea expresar puede ser grosero o dañino para otros, intenta transmitirlo de la manera que pueda tener el menor impacto doloroso.

Cómo saber si soy una persona asertiva

Una persona asertiva no evita el conflicto, si se da, defenderá su postura de manera pacífica, pero nunca dará la razón a algo con lo que no se encuentra de acuerdo.

Valorando el contexto y las circunstancias, la relación que tiene con la persona con la que se comunica, y los demás aspectos pertinentes, elegirá de entre las opciones de las que disponga, teniendo en cuenta todas las posibles consecuencias, tanto negativas como positivas, de cada una de ellas, anticipándose, tomando una decisión y llevándola a cabo.

Por ejemplo, si a alguien asertivo le invitan a una fiesta el mismo día en el que ha recibido la nota de una prueba o examen importante, y por desgracia ha suspendido, dirá que no desea ir a esa fiesta por lo que le ha sucedido, que lo siente, y agradece la invitación, pero que no tiene ánimos de ir, sabe que no disfrutará y prefiere quedarse en casa. Es decir, no irá si realmente no le apetece, o si va, por ser un compromiso en el que dio su palabra, se irá de forma rápida, solo hará acto de presencia por no incumplir lo que dijo en su día, quizás intente animarse una vez se encuentre allí y  en caso de que no lo consiga, se irá despidiéndose de forma asertiva.

Una persona asertiva no es sinónima de egoísta, pero solo ayuda o agrada a los demás cuando sus necesidades están cubiertas y ello no le supone un esfuerzo desmesurado. Valorará todo el contexto y la situación, sus prioridades y deberes. Tiene claro que necesita de los demás, por eso ayuda en la medida de lo posible y también espera ser ayudado cuando lo necesita y lo pide.

Otro ejemplo de persona asertiva puede ser el siguiente; cuando un familiar de un amigo íntimo de la persona asertiva fallece, y esta tenía una cita con alguien a quien está empezando a conocer y le gusta muchísimo, o un evento importante para él, aplazará los planes o seguro buscará una solución intermedia y sensata en la que pueda demostrarle al amigo que está ahí para lo que necesite y que cuente con él para todo.

Dejar una relación de pareja o de amistad  porque ya no nos hace bien, poner límites a familiares y amigos a pesar de que los queramos, comunicar a un superior un problema en el trabajo de forma directa y clara, etc., todas estas actuaciones y muchas más similares definen a una persona asertiva, sin miedo a tomar decisiones, sana emocionalmente y segura de sí misma.

Beneficios de ser una persona asertiva

Ofrecemos respeto

Al mostrarnos firmes con nuestras ideas transmitimos seguridad y criterio propio. El mensaje que trasladamos a los demás es de alguien que se respeta y que es capaz de tener en cuenta la opinión del resto aunque no la comparta.

Mantenemos nuestros límites

A veces es violento cuando ciertas personas invaden nuestro espacio o nuestra intimidad sin que nosotros le hayamos invitado a ello, por ello, frenar a tiempo diciendo de manera asertiva que no siga sobrepasando los límites es una manera de expresar lo que creemos que merecemos y lo que creemos que ofrecemos a los demás.

Respetarse y respetar

Las personas asertivas tienen como máxima este lema, respetarse a ellos mismos y respetar a los demás. Por eso sus límites terminan en el lugar donde comienzan los límites de los demás. De esta forma, cada uno mantiene su espacio ficticio. En definitiva sería como resumirlo diciendo: vivir y dejar vivir.

Rol activo cuando colaboramos en un equipo

Ser asertivo nos permite jugar dentro de un equipo, por ejemplo cuando trabajamos, sin vernos obligados a convertirnos en meros espectadores pasivos, participando con nuestro punto de vista y adaptándonos a el de los demás, interaccionando y tratando con el resto del grupo, intentar llegar a un acuerdo en lo que al punto de vista o toma de decisiones se refiera  dela manera más amistosa posible.

Aumenta la autoestima

El modo en el que nos vemos y percibimos debe estar en consonancia con lo que mostramos a los demás, y si es así, la autoestima se ve reforzada. Esta coherencia hace que nos sintamos más seguros y confiemos más en nuestra manera de hacer las cosas. No se trata de que todo lo que hagamos sea contemplado como un modelo a seguir, pero basta con que nosotros sintamos que todo está equilibrado, y que lo que pienso y siento se encuentra en la misma dirección con lo que hago.

Nos hace salir de la zona de confort

La asertividad nos lleva a un punto en el que nos exponemos para mejorar y tener más bienestar. Cada vez que transmitimos nuestras necesidades y opiniones a diferentes personas, de alguna manera salimos de nuestra zona de confort, y eso nos hace crecer interiormente y aporta mucho acerca de nuestro autoconocimiento.

Evita conflictos incómodos

Las personas asertivas no le temen al conflicto, pero intentan no llegar a provocarlo, frenándolo antes de que tenga lugar. Se guían por las señales que indican un posible problema, y no dejan que éste avance, de manera que impiden que el problema vaya  a más, zanjándolo.

Ser más asertivo nos hará defender nuestros intereses y opiniones, sin que ello genere malestar ni conflicto a otras personas que puedan estar en desacuerdo. Si quieres empezar a ser asertivo, a entrenarlo y a trabajar en ello, ponte en contacto con un psicólogo especialista en ello, te ayudará a poder cumplir tus objetivos.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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