¿Qué es la resiliencia?

resiliencia

La resiliencia se trata de una capacidad de afrontamiento que los seres humanos poseemos ante las dificultades y adversidades que nos vamos encontrando a lo largo de la vida, para poder salir lo más beneficiado posible.

Se trata de algo con lo que cada uno nace de serie, y no todos la poseemos en la misma proporción. De manera individual, cada persona irá trabajando y entrenando según sus experiencias de vida y la interacción con el resto de los factores implicados en ello.

La actitud de cada persona ante las cosas malas que nos van pasando se encuentra muy relacionada con el estilo de afrontamiento que se posee, y la visión que se tiene de cada problema o dificultad.

La esfera de control que alguien posee ante las cosas negativas que le ocurren es clave para poder entender la resiliencia de esa persona. Por ejemplo, si una persona asume que no depende de ella el tiempo meteorológico que hará, que haga lo que haga no podrá interferir en éste, y concluye que lo único que puede hacer es escoger, en la medida de lo posible, la reacción a tener ante ello estará buscando la forma más coherente de aceptar el margen de control que posee ante las diferentes circunstancias.

Debido a que no todas las personas poseemos el mismo nivel resiliencia, las actitudes y reacciones que adoptamos ante las cosas que nos ocurren se diferencian. Así, una misma situación o circunstancia en dos personas no indica que ambas posean la misma reacción.

Señales para reconocer a personas con resiliencia

La resiliencia es junto con otros aspectos, lo que hace que ante una misma situación dos personas no actúen del mismo modo, ya que cada uno posee un nivel de resiliencia diferente, y un estilo de afrontamiento propio.

En la psicología infantil, se suele emplear el siguiente ejemplo mediante un cuento ilustrativo: dos niños desean que llegue pronto el domingo, ya que es el día de jugar al fútbol en el campo. Disfrutan de estar con los amigos y con la familia, pasan el día fuera de casa, comen fuera, etc. Pues bien, el domingo llega y por desgracia llueve. Los planes se truncan, y ninguno de los dos puede ir a jugar al fútbol, ni salir de casa. Uno de ellos se enfada, se pasa todo el domingo enfadado, llorando, apenas come, no disfruta, y se pelea con todo el mundo que intenta animarle. El otro niño pasa el día en casa igualmente, porque tampoco puede ir al campo de fútbol a jugar, pero intenta disfrutar en casa viendo una película, comiendo en el almuerzo uno de sus platos favoritos, jugando un rato con papá y mamá ya que por norma general entre semana pasan mucho tiempo fuera de casa trabajando, etc. La idea es ir realizando actividades agradables dentro de los márgenes en lo que se pueda.

Con este ejemplo de niños, vemos como no afecta tanto lo que sucede sino como afrontamos aquello que nos sucede.

¿Cómo se puede tener más resiliencia?

Vamos a describir como se puede mejorar la resiliencia en los diferentes aspectos que definen a una persona, y como entrenando la perspectiva cognitiva, se puede lograr llegar a un punto óptimo para encontrarse más estable y seguro emocionalmente.

Autoconocimiento

Las personas que poseen una buena resiliencia se conocen al dedillo, en profundidad, por eso siempre juegan con ventaja con ellos mismos, ya que es como si fueran por delante de ellas mismas.

Autoestima

La resiliencia aporta muchos beneficios a la autoestima, ya que intentar aprovechar algo negativo o sacar algo bueno de algo malo, es toda una virtud propia de las personas resilientes.

Contar con gente positiva alrededor

Las personas con alta resiliencia, siempre se rodean de gente con una actitud positiva. Sus amigos y familiares más próximos y la gente con la que habitualmente se encuentran tienen esta característica en común, y eso se percibe a primera vista. Atraen a este tipo de personas, y ellos suelen ser atraídos de igual manera por gente optimista y con mucho que aportar.

Experiencias

Como se suele decir “la experiencia es un grado” y aquellas personas que han sufrido experiencias dolorosas y muy duras saben que por más que se desee que no ocurra algo que sabemos que va a ser doloroso, no podemos hacer nada para evitarlo.

Por norma general la mayoría de las personas resilientes han vivido experiencias negativas, duras, de las que es difícil recomponerse, y ello, sin ser algo que ellas hayan podido elegir, les ha llevado a contemplar una visión más práctica de la vida, han aprendido a intentar avanzar usando lo que poseen, transformándolo en positivo.

¿Qué características definen a una persona resiliente?

Por lo general las personas resilientes suelen ser activas, emprendedoras y creativas. No se achantan ante los cambios y aunque a veces sientan miedo, como el resto de los seres humanos, no se dejan limitar por éste, se enfrentan a sus monstruos y aprovechan las crisis para crecer.

Asumen las consecuencias de su comportamiento

Toda conducta conlleva una consecuencia, y estas consecuencias serán positivas o negativas según resulten las variables. Pues este tipo de personas orientan sus acciones hacia el mejor camino que haga fortalecer su autoestima, siempre deciden asumiendo los posibles caminos que se pueden abrir.

Poseen buena gestión emocional

Manejan la inteligencia emocional muy bien, porque las experiencias de la vida pasadas le han hecho aprender y empoderarse de esos aspectos negativos. Se dan tiempo para entender y comprender lo que sienten, atienden a sus emociones y sentimientos, asumen su proceso como parte del tiempo para mejorar y avanzar.

Se marcan metas y objetivos

Las personas resilientes siempre intentan superarse, avanzar y optimizar los recursos de los que disponen. Intentan sacarle el máximo partido a las situaciones que le ocurren y bajo las que no poseen ningún control. Se centran en sus objetivos y en sus metas, en su bienestar. No dejan que las adversidades les dominen.

Practican ejercicio

Si estamos informados acerca de lo que se necesita para estar pleno, en lo que respecta tanto al plano físico como al psíquico, desde el punto de vista de los expertos en salud, la práctica de ejercicio físico debe estar presente siempre. Realizar actividades y ejercicios que ayuden a mantener el cuerpo en forma, es fundamental para todos los seres humanos. El ejercicio aporta mejoría en el descanso, en la forma física y en la salud en general.

Meditación

Meditar, practicar yoga y entrenar los diferentes tipos de respiraciones profundas que existen ayuda a disminuir el estrés y contribuye de forma muy positiva en los diferentes aspectos de la vida cotidiana, además de facilitar los pensamientos positivos.

Contagiar de actitud positiva, interactuar con personas similares, tener buen humor, disponer de fuerza interior y energía para hacer frente a lo que venga, empoderarse y quererse, todos estos son aspectos importantes que llevan a ser más resilientes.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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