¿Qué es el síndrome de la cabaña?

¿Qué es el síndrome de la cabaña?

Se dice que alguien padece del síndrome de la cabaña cuando tiene miedo a salir a la calle. Por ejemplo, cuando existe temor a interactuar con otras personas que no son las de su entorno, o a realizar actividades tan normales y cotidianas fuera de casa como trabajar, ir a la compra o coger un transporte público.

El Síndrome de la cabaña no está catalogado como un trastorno psicológico, por tanto, no existe una definición en los manuales con criterios para reconocerla, pero ha surgido a raíz del confinamiento extremo por el que hemos pasado tras la llegada de la covid 19.

La cabaña se asemeja a nuestra casa, y algo similar a lo que ocurre en el síndrome de Estocolmo, donde el secuestrador se encuentra cómodo con la persona que le secuestra, ocurre con este fenómeno del que hablamos. Muchas personas durante el estado de alarma, cuando se “recomendó” permanecer en casa bajo cuarentena, sufrieron de ansiedad y experimentaron mucho estrés, tras esto, muchos han desarrollado este síndrome al que nos referimos.

Una conducta prolongada en el tiempo da lugar a un hábito, por eso, tras varias semanas en casa solo pudiendo salir a la calle para ir a comprar productos de primera necesidad o acudir al médico, por un lado, causa una sensación de confort y tranquilidad, provocando sentimientos de rechazo a retomar nuestra vida, y por otro genera un miedo a todo lo que dejamos de hacer.

Si al encierro, le sumamos la soledad, como ha sido el caso de muchas personas que viven solas, todo esto de lo que hablamos se acentúa. El contacto no solo afectivo, sino físico, el trato y la interacción que tenemos con el resto de las personas que nos rodean, nos ayuda en nuestro desarrollo y se considera una parte muy importante de nuestra salud psicológica.

Síntomas del síndrome de la cabaña acentuados

Anteriormente a la pandemia, existían problemas en algunas personas, como por ejemplo estrés, ansiedad, problemas de pareja, etc. Todos estos síntomas, por lo general, se han acentuado con el encierro, porque a esas manifestaciones, hay que sumar el miedo a qué ocurrirá, si me infectaré, si mis familiares se encontrarán a salvo, etc., y todo ello provoca una elevación de las patologías y de los síntomas previas a este acontecimiento.

Claro que también se ha dado el extremo opuesto, y hay personas que han descubierto un don oculto, han pasado más tiempo con los miembros de la unidad familiar, han tenido más comunicación con la pareja, etc., y pueden decir que el confinamiento acentuó aspectos positivos de ellos mismos y de sus vidas.

¿Cómo superar el síndrome de la cabaña?

Si estás teniendo problemas para reanudar tu vida tras lo que hemos vivido, y sientes que la seguridad está en evitar ciertas situaciones por miedo o porque quizás te encuentres más cómodo y seguro en casa, deberías buscar ayuda profesional de forma inmediata.

Hay que tener presente que todo lleva su tiempo y su proceso.

Lo primero es ir poco a poco, saliendo de casa de forma gradual, con alguien con quien te sientas seguro, si no puedes hacerlo solo y aunque sea muy cerca de casa.

Un plan de acción elaborado por un psicólogo podrá marcarte el ritmo y la manera de avanzar según te vayas sintiendo.

La toma de contacto con el exterior debe incluir cosas que de alguna manera te motiven y refuercen, y te hagan volver a tener ganas de hacer vida fuera de casa con total normalidad como anteriormente a la pandemia.

Es importante contemplar periodos de retroceso como parte del camino, hay días que se podrá avanzar más y en cambio otros no, e incluso podrán existir momentos en los que se vuelva hacía atrás.

Una nueva asociación a las salidas a la calle, como puede ser el sol, reunirse con gente agradable, la playa, un paseo, etc., aportará sensaciones agradables que nos hará la vuelta a la normalidad mucho más fácil.

Si existe miedo al contagio, en mayor o menor medida, hay que concienciarse de que no está en nuestra mano controlar quien se contagia y quién no, por ello debemos aprender a tolerar la incertidumbre que nos produce el pensar que nosotros y nuestros seres queridos puedan a llegar a tener el desenlace más catastrófico y protegernos de la única manera que podemos, manteniendo la distancia de seguridad, usando mascarillas y vacunándonos.

Seguir los protocolos que los expertos recomiendan es fundamental, ya que ellos son los que saben, y no preocuparnos por algo que no podemos controlar, sólo hacer lo que está en nuestra mano poder hacer, protegernos y proteger a los nuestros de la mejor manera humana que sabemos hacer.

El pensamiento de que esto solo se trata de algo temporal, de medidas adoptadas por un periodo de tiempo, ayuda a nivel cognitivo, aunque a veces tengamos la impresión de que es algo que ha venido para quedarse. Confiar en que, dentro de unos años, la mascarilla se habrá ido de nuestras vidas y la vacuna será algo rutinario, para el covid 19, al igual que hoy lo es el virus de la gripe.

Es normal que el miedo al contagio nos condicione, todos hemos sentido la sensación de temor que produce el saber que alguien a quien conocemos está contagiado y tiene un mal pronóstico. O que seamos nosotros mismos los que nos veamos en dicha situación. No es fácil, y provoca sentimientos de vértigo.

Adaptación a los nuevos cambios

Lo que es indiscutible es que la llegada del covid nos ha puesto a prueba y nos ha hecho adaptarnos a los nuevos cambios de manera obligatoria.

La adaptación es una parte del ser humano, y de cualquier especie que sobreviva desde hace muchos años, porque sin ella, no sería posible la evolución.

No dejes que todo esto te supere, si estas teniendo problemas en la nueva situación que vivimos y notas que los demás se acomodan y no ven sus rutinas condicionadas, es hora de solicitar ayuda psicológica.

Ángeles Mérida Psicóloga

Licenciada en psicología por la Universidad de Málaga y amplia experiencia profesional. Especializada en terapia de parejas y otras áreas de psicología para adultos, niños y adolescentes. Número de colegiada AO10397.

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